CREAR EL HABITO DE ESTUDIO

Muchos de nuestros estudiantes se encuentran de vacaciones, en una semana retomaran las clases e iniciaran la recta final del curso. El cansancio y el aburrimiento están empezando a pasar factura y a muchos de ellos, ya les cuesta hacer los deberes, ponerse a estudiar o terminar los trabajos a tiempo.

Nuestro apoyo y ayuda es fundamental para que realicen un último esfuerzo,  pero esto no es suficiente, es importante que desde pequeños adquieran una rutina así como un método eficaz de  estudio para rentabilizar su tiempo , aumentar su motivación y obtener unos buenos resultados.

¿Cómo pueden implicarse los padres en esta labor?  No debemos olvidar que la tarea de los padres es exigir y animar al niño. No obstante, dicha exigencia debe ser gradual y adecuada a la edad del niño, animándole  y haciendo que confié en su capacidad y esfuerzo

INICIAR EN EL HÁBITO DE ESTUDIO   

Como cualquier otra rutina, el hábito de estudio se adquiere por repetición. No es necesario que el niño tenga deberes, ya desde pequeños podemos hacer que se acostumbre a estar concentrado en una tarea durante un rato, dependiendo de la edad del niño, sino de adulto le resultara muy costoso concentrarse durante periodos muy largos de tiempo.

 

 Cuando son muy pequeños podemos hacer que dedique un tiempo a realizar alguna actividad que les motive como por ejemplo: un puzle, alguna manualidad, dibujo.

Podemos forrar una caja y poner algo así como:”Mis trabajos”, en ella guardaremos una carpeta que contengan sus dibujos, trabajos y también dentro de la caja podrá guardar pinturas y demás material. La colocaremos en su mesa de estudio.

Las normas para utilizar la caja son:

  • Solo en la hora de estudio.
  • Lo que se saca se usa y luego se recoge.
  • La tarea que se empieza hay que terminarla.

 

 

Cuando ya tienen deberes debemos seguir tres reglas fundamentales: en el mismo lugar, a la misma hora y de la misma manera.

EN EL MISMO LUGAR:

Es importante buscar un espacio destinado al estudio, un lugar silencioso y sin distracciones, preferiblemente en su dormitorio. Si esto último  no es posible procurar que sea siempre en el mismo sitio, con el material ordenado y a su alcance para que no tenga que estar levantándose constantemente.

A LA MISMA HORA

El estudio debe ser diario y a la misma hora, intentando que el momento de hacer los deberes no coincida, por ejemplo, con la emisión de su serie favorita.

También es importante que procuremos que, finalizadas sus tareas, le quede tiempo para jugar o, ver la televisión, etc. Al igual que nosotros, los adultos, ellos también lo necesitan…

DE LA MISMA MANERA

 Para que aprenda a organizarse, hay que enseñarle  a realizar una misma rutina: ordenar los libros por tareas que van a llevar a  cabo, comenzar por los deberes y después, estudiar si es que tienen algún examen o les van a preguntar las lección, si no es el caso puede repasar lo que han dado en clase. Al terminar deben prepara ellos mismo la mochila para el próximo día.

A instaurar el hábito de estudio, y si todavía son pequeños, podemos llevar a cabo este proceso:

1º. Leer  con él lo que tiene que hacer y pedirle que nos explique que ha entendido, una vez que nos hemos asegurado que lo ha comprendido, le dejamos que realice la tarea solo, aunque se equivoque. Cuando ha terminado, revisaremos la tarea y corregiremos si se ha equivocado. Haremos lo mismo con cada ejercicio, dejarle que lo haga el solo y supervisar, posteriormente, para ver si ha cometido algún error. En ese primer momento, podemos permanecer junto a él, eso sí en silencio.

2º. Una vez organizado el trabajo, podemos retirarnos con la siguiente indicación: “intenta hacerlo tú, lo que dudes apuntalo y luego lo revisamos, avísame cuando acabes”. Posiblemente, al principio, proteste y demande nuestra atención, en estos casos debemos dejarle claro que nos llame cuando termine el ejercicio. No olvidar reforzarle y felicitarle cada vez que haga más de un ejercicio solo.

3º. Organizado el trabajo, nos retiraremos indicándole que intente realizar todos los ejercicios él solo, que apunte las dudas y nos avise cuando haya terminado. Entonces, lo primero será reconocerle el esfuerzo antes de solucionar dudas.

 

NO OLVIDAR:

  • Dirigir las críticas hacia la tarea “sabes hacer mejor la letra” y nunca hacia la persona “eres un chapucero”. Si calificamos al niño como mal estudiante, se lo creerá y actuara como tal.
  • Si queremos hacer comparaciones que no sean con otros niños sino entre las propias tareas del niño: “Cuando empezaste el curso no sabias casi escribir y mira ahora, ya sabes escribir tu nombre”
  • Ante los fracasos hay que enseñarles al niño a no desanimarse, ayudarle a mejorar y buscar alternativas como por ejemplo aprender técnicas de estudio.
  • El castigo y la amenaza como forma de solucionar el bajo rendimiento escolar no son eficaces; premiar el esfuerzo y los logros resulta mucha más beneficioso.
  • Si sospechas que pudiera dificultades que no permiten el rendimiento esperado, hay que acudir a un especialista que defina exactamente que está ocurriendo y establezca un plan de trabajo que incluya cambiar la actitud hacia el niño para ayudarle y no hacerle culpable.

 

Espero que os haya sido de utilidad.

 

¡¡Pasar una buena semana!!

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