FOMENTAR EL VALOR DEL ESFUERZO EN NUESTROS HIJOS

Desde mi propia experiencia, a lo largo de estos años en el gabinete, he conocido a padres desesperados por la capacidad de sacrificio que presentan sus hijos. Adolescentes desmotivados que emprenden nuevas actividades que abandonan poco tiempo después aburridos, y lo mismo ocurre en los estudios. A menudo, los padres afirman que tiene mucho potencial pero que lo desperdicia porque no son capaces de esforzarse lo más mínimo por mucho que ellos les repiten lo importante que es ser contante y luchar por conseguir sus objetivos.

¿Pero realmente hemos sabido inculcarles ese valor tan importante y esencial?Resultado de imagen de ESFUERZO EN NIÑOS

Es importante aclarar que el esfuerzo no es una condición, no forma parte de nuestra herencia genética y por tanto no nacemos con ello.
Por tanto, es fundamental educar a los hijos desde muy pequeños en la cultura del esfuerzo. La mera imposición no es suficiente para que lo adquieran, pero si se les entrena día a día, convirtiendo los comportamientos en hábitos poco a poco los irán interiorizando y no les costara esfuerzo llevarlos a cabo. No debemos esperar a que sean mayores para hacerlo ya que resultara mucho más difícil. Si a los 20 o 21 años no tiene esos valores difícilmente podrán adquirirlos ya que, a partir de esa edad el cerebro es menos permeable.
Aquí os dejo algunos consejos que os pueden resultar de utilidad:
1. Predicar con el ejemplo. Los niños son muy listos y enseguida se dan cuenta cuando no somos coherentes. Por ello es importante que le demostréis que vosotros también tenéis adquirida la cultura del esfuerzo. Que vean que os esforzáis por hacer las cosas lo mejor posible, y que no os quejáis ante el primer contratiempo que aparece.
2. Evitar ser sobreprotectores. Muchos padres asumen erróneamente que los mejor que pueden hacer por sus hijos es tratar de evitar que pasen por las mismas dificultades que pasaron ellos pero esta actitud solo actúan en perjuicio de sus hijos. Debéis prestarles ayuda siempre que sea necesario pero sin hacer las cosas por él. También, con la buena intención de que no se lastimen, se les dice lo que es posible y lo que no y sobre todo, continuamente se les repite lo que no deben hacer en lugar de ayudarles a experimentar y descubrir. Es mejor que ellos tomen sus propias decisiones y hacerles reflexionar.Resultado de imagen de sobreproteger a los hijos
3. Fomentar la creatividad. Con frecuencia, los padres os habéis acostumbrado a explicar a vuestros hijos como deben ser las cosas. Por ejemplo: Si dibujan con mucha dedicación y paciencia un elefante de color verde acto se le indica que está mal, con esta reacción lo único que se consigue a la larga es socavar su propia imaginación y creatividad.
4. No les des la respuesta correcta deja que él en encuentre la suya. De forma similar al punto anterior, al encontrarse con un problema no se le debe dar inmediatamente la solución sino ayudarles a plantearse como podría resolverse.
5. Aprender a equivocarse. No corregirle cada vez que va a hacer algo porque nosotros “creamos” que no va a poder conseguirlo. Hay que dejar que se equivoque, de ahí también extraerán algo valioso. Si falla se le puede decir “No te preocupes, no pasa nada ¿Qué has aprendido?” evitando el “Te lo dije”.
6. ¿Valorar solo resultados?Por regla general, los padres se preocupan mucho de las calificaciones (en el colegio, en los deportes, en extraescolares), el problema surge cuando se le pide resultados y al no alcanzarlos se frustra y se rinde; el paso siguiente será buscar cualquier excusa para no seguir intentándolo ya que no se ve capaz de conseguirlo. Es importante dar valor al esfuerzo más que a los resultados.
En otras ocasiones, tiene una habilidad especial y consigue buenos resultados sin esforzarse demasiado. Si los padres se conforman con ello, cuando la dificultad aumente, el niño no le resultara tan fácil superarlo y se rendirá rápidamente. Se debe valorar los resultados si son positivos pero recalcando la importancia de superarse cada día y mejorar, siempre sin presionarlos.
7. Facilitar que se propongan pequeños retos, aficiones, colecciones que implique esfuerzo y constancia y no permitir que los abandonen al primer contratiempo.
8. El valor del elogio. Está claro que cuando hacen algo bien casi todos los padres intentan reforzar esta conducta mediante elogios pero todos no llegan de la misma manera. Si se les dice “¡Lo has hecho muy bien! “o ¡Eres muy bueno!, y no saben porque se lo decís y no servirá de nada. Si, por ejemplo, enseña un dibujo o un examen y exclamáis “¡Que listo eres! Sin hacer referencia al trabajo en si pueden creer que lo decir porque sois sus padres. Para que esto no ocurra es recomendable reforzar lo que han hecho siendo más concretos. Si por ejemplo, os enseña un trabajo para clase, podéis explicarle que partes de dicho trabajo os ha gustado más (la portada, algún punto en concreto,..) así ellos perciben que vuestros elogios son sinceros.
Esto no quiere decir que obviéis sus errores. Si observáis que ha cometido algún error hay que señalárselo, pedir que lo corrija y decirle que todos nos podemos equivocar.
Y por último, os dejo una cita muy popular que debe ser vuestra filosofía si queréis inculcar la capacidad de esfuerzo en vuestros hijos:

      “Dale a un pobre un pez cuando tiene hambre y comerá un día; enséñale a pescar y comerá para siempre”Resultado de imagen de FILOSOFO DIBUJO

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