COMO PREPARARNOS PARA LOS EXAMENES

LA PLANIFICACIÓN DEL ESTUDIO  

Organizar bien el tiempo es clave para aprender algo sistemáticamente.

¿Qué ventajas tiene planificar el estudio de forma adecuada?

  • Ahorra tiempo y energía
  • Crea un hábito de estudio, lo que facilitará que te concentres para estudiar con más facilidad.
  • Racionaliza el tiempo que dedicas a estudiar y el que dedicas al ocio personal.
  • Te permite controlar el rendimiento, para ir modificando el esfuerzo de cara a las necesidades del momento.
  • Se evitan las “empolladas” de los últimos días.

Para conseguirlo, estos son algunos pasos que te proponemos:

  1. ESTUDIAR CON MÉTODO, ORGANIZANDO Y ESTRUCTURANDO CLARAMENTE LA INFORMACIÓN

Para prepararse adecuadamente para los exámenes hay que planificar el estudio de la siguiente forma:

  • PREPARACIÓN REMOTA: Comienza desde que se elabora el plan de estudio a largo plazo, en el que se han de incluir los objetivos que hay que alcanzar durante todo el curso escolar. Esto supone realizar un trabajo regular a lo largo del año, TODOS LOS DÍAS: aclarar dudas, comprender contenidos que no entendemos, repasar las lecciones tratadas en clase, realizar resúmenes y  esquemas, etc.
  • PREPARACIÓN PRÓXIMA: Se realizará cuando nos vayamos acercando al día del examen, al menos cuatro o cinco días antes. El tiempo dependerá de la dificultad del examen, de lo trabajado que lo tengamos, de nuestra propia dificultad, etc. La mayor parte del trabajo se centra en repasar los contenidos estudiados durante el curso para ayudar a mantener la información en la memoria. Es muy útil recurrir a las notas, esquemas y resúmenes realizados previamente, consultando también cualquier manual de referencia (por ejemplo, el libro de texto) ante posibles dudas.

REPASO

Para REPASAR seguiremos estos pasos:

  1. Recordar toda la información sobre un tema, reproduciendo el esquema de forma oral o mejor, escrita, sin mirar los apuntes ni el libro.
  2. Efectuar una repetición mental del tema mirando el esquema.
  3. Consultar con los apuntes o el libro de texto las posibles dudas o lagunas para completar las notas y el esquema.
  4. Volver a realizar la repetición mental de todo el tema, de lo recordado

y lo olvidado.

Para evitar interferencias entre la información estudiada, las sesiones de repaso se programarán empezando por los temas más difíciles, se continúa con los más fáciles y se acaba repasando los de dificultad intermedia.

 

Para repasar también es útil realizar una síntesis de todo lo estudiado, con el fin de lograr una visión de conjunto de toda la materia, o intentar adivinar las preguntas del examen y responderlas. Un estudiante eficaz dedica gran parte de su tiempo a elaborar exámenes privados .Un cuestionario es una excelente forma de repasar: así no se pierde el tiempo, sino que sirve para valorar el grado de conocimiento de un tema.

Recuerda que cuando existe similitud entre la prueba de evaluación y las tareas de estudio, recordar lo aprendido resulta mucho más fácil. Por este motivo, es importante estudiar de forma comprensiva y entrenarse en el tipo de pruebas con las que nos examinarán. Cuando el examen consista en una prueba escrita de redacción, el mejor ensayo es aprender a resumir por escrito de forma ordenada la información del tema.

 

EL EXAMEN TIPO TEMA (DESARROLLO)

Antes de empezar a contestar esta prueba, es necesario leer comprensivamente todas las preguntas, anticipando qué habría que contestar en cada una de ellas. Después empezaremos por la pregunta que mejor nos sepamos, con el fin de relajarnos un poco al ver que las cosas van saliendo bien.

Realiza un pequeño esquema del contenido de la pregunta, siguiendo el esquema que realizaste para estudiarlo, para organizar la información. Así evitarás que se te olviden las ideas y sabrás en cada momento lo que te queda por completar en el tiempo disponible.

También es recomendable:

– Presentar al principio los aspectos más relevantes del tema.

– Desarrollar en cada párrafo una única idea o concepto.

– En el último párrafo, retomar de nuevo los aspectos más importantes a modo de conclusión.

– Distribuye el tiempo del que dispones entre las preguntas. De nada sirve agotar todo el tiempo dejando una sola pregunta perfecta si no contestamos ninguna más.

– Reserva unos minutos para repasar el examen, leyéndolo sin prisa y prestando especial atención a la ortografía.

Lee las preguntas prestando mucha atención a lo que se te dice. Detente en las palabras claves que explican lo que has de hacer: comparar, contrastar, clasificar, definir, esquematizar, justificar, relacionar,…

Comienza a responder, si puedes, por la pregunta que mejor conozcas.

Si ves que dispones de poco tiempo para responder a una pregunta, no la dejes en blanco, haz un esquema, bosquejo o resumen para indicar al profesor que conoces la respuesta.

Evita los dos errores típicos de este tipo de examen: contestar telegráficamente o desarrollar un punto en exceso en detrimento de los demás.

Deja espacio en blanco entre preguntas y entre los párrafos más importantes, así podrás volver sobre ellos y anotar lo que olvidaste.

La presentación del examen ha de ser aceptable y el texto ha de estar escrito con letra legible.

Antes de entregar el examen, dedica unos minutos a repasar.

 

EL EXAMEN DE PROBLEMAS

Para resolver un problema, puedes seguir estos pasos:

  • Comprender el enunciado: Lee al menos dos veces el enunciado del problema y después esquematiza los datos y las incógnitas. Si es posible, representa los datos en un gráfico para facilitar la comprensión. Examina la relación entre los datos aportados y las incógnitas.
  • Busca una estrategia para resolver el problema.
  • Aplica paso a paso la estrategia de resolución. Realiza cuidadosamente los cálculos.
  • Verifica el resultado. Si no es correcto, revisa cómo pueden relacionarse los datos y las incógnitas, para aplicar otra forma de resolución.
  • Es muy importante leer todos los problemas antes de empezar a resolverlos para distribuir el tiempo entre ellos según su dificultad. Empieza por el que mejor conozcas. Si te quedas bloqueado en algún problema, es preferible pasar a otro

 

EL EXAMEN TIPO TEST

Existe la tendencia errónea de pensar que ante una prueba tipo test no se ha de memorizar el tema, sino que es necesario «comprender». Sin embargo, la memorización, tras una completa compresión del contenido de estudio, es un requisito básico para obtener un buen resultado en los exámenes. Además, en frecuente que en estas pruebas se pregunten datos muy concretos, que sólo se pueden recordar si se ha memorizado.

Para contestar una prueba objetiva, se recomienda:

Empieza leyendo de forma ordenada y sin prisa todas las preguntas del examen y contesta aquellas en las que no dudas de la respuesta.

Marca con una señal las preguntas sobre las que se tenga una duda razonable, para volver sobre ellas en una segunda vuelta. Antes de dedicar tiempo a pensar sobre estas dudas, es necesario haber completado todas aquellas preguntas que nos sepamos.

– Cuando hayas terminado la primera pasada, da una segunda vuelta para responder aquellas más asequibles entre las que te dejaste y por último dedica el tiempo sobrante a las cuestiones que se te resistan.

– Cuenta el número de preguntas dudosas y distribuye el tiempo que queda de examen entre estas cuestiones, para razonar cada una de ellas.

– Deja unos minutos para revisar el examen. Cuando lo repases cambia la respuesta dada si compruebas que te equivocaste y anúlala si estás convencido del error cometido.

– Repasa todas las respuestas.

 

Como consejos recuerda que:

Procede por eliminación de alternativas.

Presta especial atención a las palabras clave: siempre, a veces, ninguno, todos, igual, pocos,…

Entérate si se penalizan los errores. Si se penalizan no contestes las preguntas si no sabes la respuesta.

Entérate de cuantas respuestas son válidas en cada pregunta (es decir, si puede haber más de una alternativa correcta por pregunta).

 

BUENO ESTO ES TODO, ¡ESPERO QUE OS RESULTE DE UTILIDAD!

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