En un anterior post hable sobre el significado que la mentira tiene para el niño y como debemos actuar los adultos ante ella. LA MENTIRA EN EL NIÑO (PINCHA AQUI PARA ECHARLE UN VISTAZO)
En este artículo trataremos la mentira en el adolescente porque aunque comparte características con las del niño, posee ciertas peculiaridades.
La adolescencia supone una etapa vital de búsqueda de identidad, se puede considerar un puente entre la niñez y la adultez que implica cambios a nivel fisiológico, emocional, social, cognitivo y de conducta. En esta etapa, el joven busca su autonomía e intenta llegar a una mayor independencia pudiendo provocar conflictos en la dinámica familiar. En estos casos, la mentira puede convertirse para ellos en una estrategia a la que recurrir para afrontar los problemas ya que carecen de habilidades suficientes.
¿POR QUE MIENTEN HABITUALMENTE LOS ADOLESCENTES?
Algunas causas:
- Evitar una consecuencia negativa, una discusión con sus padres o un castigo.
- En adolescentes con una autoestima baja la utilizan para salvaguardar su imagen.
- Déficit de habilidades de afrontamiento, aunque veamos que son mayores aun no han adquirido estas habilidades para afrontar el problema.
- Educación muy exigente, los hijos que tienen padres muy exigentes y perfeccionistas pueden tener sensación de nunca cumplir sus expectativas de sus padres utilizan la mentira para no defraudarlos.
- Captar la atención de los demás. Si las mentiras son muy exageradas corren el riesgo de ser etiquetado ante los demás como mentiroso o fantasma.
LA MENTIRA COMO UN RECURSO EN LA SOCIEDAD.
No debemos olvidar que el adolescente se está educando en un mundo en el que los adultos mienten sin parar, en el trabajo, en su vida social, para quedar bien ante los demás. No hay más que observar cómo se miente en publicidad, marketing, comunicación, política…Es normal que el joven deduzca que con la mentira se obtiene más beneficios que siendo sincero, la mentira se convierte en un instrumento eficaz para el éxito.
COMO ACTUAR SI EL ADOLESCENTE MIENTE:
Que el adolescente mienta no obedece a alguna anomalía. Lejos de asustarnos, o enfadarnos debemos descifrar el mensaje oculto que esconde el acto de mentir. Cuando un adolescente miente está pidiendo ayuda, es una manera de decirnos que algo no va bien.
CONSEJOS QUE PUEDAN AYUDARNOS A REDUCIR FUTURAS MENTIRAS
- Intentar mostrarse lo más acogedor posible y no expresar contrariedad.
- Una vez que ha confesado su mentira, no recordárselo en otras ocasiones.
- Antes de juzgarles debemos realizar un examen personal, igual estamos pidiendo a nuestros hijos cosas que nosotros no llevamos a cabo.
- No mentir ni decir verdades a medias, ocultar intenciones o hechos en casa. No ocultarles cosas que su edad les permita saber.
- Dar ejemplo, no poner excusas falsas para cuestiones importantes, poner los propios defectos sin poner excusas, decir lo que no se piensa o se siente, aparentar lo que no eres, actuar como si algo no nos afecta cuando si lo hace.
- Negociar.Una educación muy estricta puede hacer que el adolescente cuente lo mínimo de sus problemas a sus padres y a mentir con frecuencia. Es importante que, ante un conflicto se llegara a un acuerdo en las que ambas partes tendrán a ceder en algún aspecto para buscar soluciones.
- Al hilo de lo anterior, no rechazar argumentos que parecen razonables simplemente porque venga de ellos.
- Fomentar una buena comunicación para que puedan expresar sus opiniones y argumentos. Esto no significa que debamos atosigar con preguntas ni presionar para que nos cuenten todo. La adolescencia es una etapa en la que el joven necesita cierta parcela de intimidad y hay que respetarla. Ellos tienen que ver que estamos ahí para cuando necesiten compartir experiencias, sentimientos, pensamientos.
- No desvalorizar cualquier opinión, gustos, aficiones que pueda compartir. Es importante que sienta que su opinión cuenta y es valorado.
ALGUNAS HERRAMIENTAS QUE PUEDEN FACILITAR LA COMUNICACIÓN CON EL ADOLESCENTE:
- EMPATIZAR: ponerte en el lugar de tu hijo puede facilitar la comprensión.
- Practica la ESCUCHA ACTIVA (no basta con escucharles hay que saber como hacerlo):

– Demuéstrale que lo que está contando te interesa, hazle preguntas sobre el tema.
– Deja de hacer lo que estás haciendo y dedícale toda tu atención.
– No interrumpas.
– Evita hacer juicios.
– No ofrezcas soluciones prematuras.
– No restes importancia a lo que te está contando (“eso no es nada”)
– Evita el “ Síndrome del Experto” (responder antes de que el otro te haya contado la mitad)
Y sobre todo evita este tipo de situaciones:
